Hecha la ley, hecho el tanking

¿Qué cambia en el draft de la NBA a partir de 2027? ¿Basta eso para que perder deje de compensar?

· 19 min de lectura

En este estudio
  1. 1. Cómo se reparte el talento joven
  2. 2. Perder a propósito
  3. 3. Tres, dos, uno… ¡acción!
  4. 4. ¿Y si se hubiera aplicado antes?
  5. 5. Las grietas
  6. 6. ¿Éxito o fracaso?
  7. Referencias

Noticias a 29 de octubre de 2026 · Probabilidades calculadas con las reglas publicadas por NBA.com

El 10 de mayo, los Washington Wizards ganaron la lotería del draft después de las tres peores temporadas de su historia. La última la cerraron con 17 victorias y 65 derrotas, y entraban al sorteo con un 14% de opciones de quedarse con la primera elección, empatados con Brooklyn e Indiana. Seis semanas después eligieron a AJ Dybantsa.

Ha sido la última vez. A partir del draft de 2027, el equipo con peor balance tendrá un 5,4% de opciones al número 1, menos que el cuarto peor, que tendrá un 8,1%. La NBA lo llama sistema 3-2-1, y su objetivo declarado es que perder deje de ser una estrategia.

1. Cómo se reparte el talento joven

Cada mes de junio, la NBA celebra su draft, el día en que los equipos eligen a los jugadores que entran en la liga, la mayoría procedentes de la universidad o de ligas internacionales. Son dos rondas, y en cada una cada equipo tiene una elección, salvo que la haya traspasado o se la hayan quitado como sanción.

El orden no es aleatorio, al menos no del todo. Los equipos que han ido a playoffs eligen al final, ordenados de peor a mejor balance. Los que no, entran en la lotería, un sorteo con bolas que decide las primeras posiciones. Hasta este año eran 14 equipos, y el sorteo fijaba las cuatro primeras elecciones. Los tres peores tenían un 14% de opciones cada uno de quedarse con la primera. El resto se ordenaba por balance.

La idea de fondo es sencilla. Los mejores jugadores jóvenes van a los peores equipos, y no a los que ya ganan. Es la forma que tiene la liga de equilibrar el nivel sin intervenir en los fichajes. Y tiene un segundo efecto que gusta menos fuera de Estados Unidos, pero que explica por qué funciona. Un equipo no puede vivir solo de comprar a jugadores en su mejor momento: tiene que elegirlos con 19 o 20 años, darles minutos y llevarlos él mismo hasta ahí. El draft obliga a renovar la plantilla y premia a quien desarrolla bien a sus jugadores.

El problema es que, si ser el peor da premio, perder puede convertirse en un plan. Por eso existe la lotería. Desde 1985, la NBA ha ido cambiando las probabilidades para que el último no tenga el premio asegurado. En 1985 fueron siete sobres con las mismas opciones para todos. En 1990 llegaron las probabilidades ponderadas, y en 1994 el peor equipo tenía un 25% de opciones al número 1 (Reynolds, 2026).

Si lo miramos en perspectiva, el premio por ser el último nunca había sido tan pequeño:

Figura 1. Opciones del equipo con peor balance de ganar la primera elección, según el sistema de lotería de cada época.

La reforma anterior a esta se aprobó en 2017 y se estrenó en el draft de 2019. Bajó al 14% las opciones de los tres peores y amplió el sorteo a las cuatro primeras elecciones. "Estos cambios eran necesarios para mejorar los incentivos competitivos de nuestros equipos", explicó entonces Byron Spruell, presidente de operaciones de la liga (NBA.com, 2017).

Siete temporadas después, la liga ha concluido que no bastó.

2. Perder a propósito

Imagina que diriges un equipo sin estrellas, en una ciudad a la que los agentes libres no quieren ir. En noviembre ya sabes que tu plantilla no da para playoffs. Tienes dos caminos. Puedes pelear cada partido para acabar con 35 victorias y una elección del draft del montón. O puedes asumir la derrota, terminar entre los peores y llevarte más opciones en la lotería. El segundo camino tiene nombre en la NBA: tanking.

Funciona porque, para muchos equipos, el draft es la única forma realista de conseguir una estrella. Y una estrella recién elegida sale barata: durante sus primeros años cobra según la escala salarial fija de los novatos, que marca el convenio colectivo, muy por debajo de lo que pagaría el mercado. Para un equipo pequeño, perder una temporada, o tres, puede ser la inversión más rentable que tiene a mano.

Casi nunca se hace de forma abierta. Se traspasa a los veteranos antes del cierre de mercado, se da descanso a las estrellas por molestias que en abril no impedirían jugar, y los minutos se los llevan jóvenes y jugadores con contratos de diez días. En abril pasado, siete de los once jugadores de Jazz y Grizzlies que superaban los 30 minutos por partido tenían uno de esos contratos (Kram, 2026). Nada de eso está prohibido por separado. Lo que se castiga es la intención, y la intención es difícil de demostrar.

El caso más sonado que todo el mundo recuerda en la era moderna es el de Philadelphia.

Entre 2013-14 y 2015-16, los 76ers ganaron 47 partidos en tres temporadas, con un 10-72 en la última (Basketball-Reference). Lo llamaron "The Process", y la idea era exactamente la del principio: acumular elecciones altas hasta tener una base de talento joven. De ahí salieron Joel Embiid (3.º en 2014), Jahlil Okafor (3.º en 2015) y Ben Simmons (1.º en 2016). El lema de la afición, "Trust the Process" (confía en el proceso), sobrevivió al plan. Embiid adoptó "The Process" como apodo, en parte para honrar a Sam Hinkie, el director general que lo diseñó y que no llegó a verlo terminar en Philadelphia. "Me enfadé porque echaron a Sam Hinkie de la ciudad", explicó el pívot camerunés (Kaskey-Blomain, 2022). Un año después de aquel 10-72, la liga aprobó la reforma de 2017 que bajó al 14% las opciones de los peores.

Sin embargo, la temporada pasada demostró que el problema no se había ido. En 2025-26 hubo 281 partidos decididos por 20 o más puntos, casi uno de cada cuatro, la cifra más alta de la historia de la liga (Kram, 2026). A principios de siglo eran uno de cada siete. Eso sí, la subida empezó en 2018-19, antes de la última ola de tanking, así que no toda se le puede atribuir (NBA.com).

La serie desde el año 2000 deja clara la tendencia:

Figura 2. Porcentaje de partidos de temporada regular decididos por 20 puntos o más, de 2000-01 a 2025-26.

La clasificación final también lo reflejó. Nueve equipos superaron las 50 victorias y seis se quedaron en 25 o menos. Solo diez terminaron en la franja media, entre 35 y 47 victorias, cuando tres temporadas antes eran 17. No es un récord, porque 2008-09 y la temporada del 10-72 de Philadelphia fueron algo más desiguales, pero sí un cambio muy rápido (NBA.com).

La diferencia se ve aún más clara cuando ponemos las dos temporadas una encima de la otra:

Figura 3. Victorias de cada equipo en 2022-23 y en 2025-26. La banda marca la franja media, de 35 a 47 victorias.

La liga ya no se conformó con quedarse de brazos cruzados. El 12 de febrero multó a los Utah Jazz con 500.000 dólares por sentar a Lauri Markkanen y Jaren Jackson Jr. antes del último cuarto en dos partidos que seguían igualados, y a los Indiana Pacers con 100.000 por dejar fuera a Pascal Siakam y otros dos titulares que, según la investigación, podían jugar (NBA, 2026). "Comportamientos así de evidentes, que anteponen la posición en el draft a ganar, socavan la base de la competición en la NBA", dijo Adam Silver en el comunicado.

El comisionado fue más allá en junio, antes de las Finales. "El tanking no es un problema nuevo para esta liga", reconoció. "Lo que quizá nos sorprendió un poco a todos es lo rápido que se convirtió en un comportamiento aceptado" (Aschburner, 2026). Y señaló a quién lo estaba pagando: los aficionados, que habían dejado claro que no estaban dispuestos a pagar por ver a su equipo perder a propósito.

Ahí está el coste real del tanking. No es solo que un equipo pierda. Es que durante semanas, a veces meses, una parte de los partidos de la temporada regular deja de ser una competición, y eso afecta también a los que se cruzan con ellos: los equipos que se juegan el playoff suman victorias fáciles, y la zona media de la clasificación se mueve por partidos que, en la práctica, no se disputan.

Silver lo había resumido en marzo: "Lo vamos a arreglar. Punto" (Bontemps, 2026). Dos meses después, los propietarios votaron cómo.

3. Tres, dos, uno… ¡acción!

Antes de ver qué cambia, conviene desmontar una idea. El peor equipo nunca tuvo asegurado el número 1. Desde la reforma de 2019, el equipo con peor balance solo ha ganado la lotería una vez en ocho sorteos, y fue la de los Wizards este año. En 2025, los Dallas Mavericks terminaron con 39 victorias y 43 derrotas, entraron al sorteo con un 1,8% de opciones y se llevaron el número 1, con el que eligieron a Cooper Flagg (Schiffer, 2026).

Lo que sí tenía asegurado el peor era el suelo. Como mucho caía a la quinta elección, y de media le tocaba la 3,7. Era premio suficiente para que perder compensara.

El 28 de mayo, la Junta de Gobernadores aprobó el sistema 3-2-1 por 29 votos a 1. Solo los Memphis Grizzlies votaron en contra (Bontemps, 2026). Se aplicará en los drafts de 2027, 2028 y 2029, y para 2030 hará falta otra votación (NBA.com, 2026). Funciona así:

  • 16 equipos en la lotería, en lugar de 14: los diez que no llegan al play-in y seis de los ocho que lo juegan, todos salvo los que ganan el partido entre 7.º y 8.º.
  • 3 bolas para los equipos con el 4.º al 10.º peor balance.
  • 2 bolas para los tres peores, a los que la liga llama "relegados", y para los 9.º y 10.º de cada conferencia en el play-in.
  • 1 bola para los que pierden el partido entre 7.º y 8.º.
  • Se sortean las 16 elecciones, no solo las cuatro primeras. Los tres peores no pueden caer más allá de la 12.ª, y el resto, de la 16.ª.

El sistema se completa con cuatro reglas más. Las dos primeras son las que llamaremos reglas de racha: ningún equipo podrá tener el número 1 en dos drafts seguidos ni una elección del top 5 en tres drafts seguidos. Se aplican a la elección de cada equipo aunque la haya traspasado, y miran hacia atrás (O'Connor, 2026). Además, ya no se podrán proteger del puesto 12 al 15 las elecciones que se traspasen a partir de ahora. Y la liga podrá quitar opciones en la lotería, mover a un equipo de posición en el draft e imponer multas importantes a quien considere que pierde a propósito (NBA.com, 2026).

Con 37 bolas en el bombo, las cuentas cambian por completo. Los tres peores pasan de un 14% a un 5,4% de opciones al número 1, y del 4.º al 10.º peor todos tienen el mismo 8,1%. Lo más importante para el incentivo: al peor equipo ahora le toca de media la elección 7,9, peor que la 7,4 de los equipos del 4.º al 10.º.

Se ve aún más claro cuando comparamos qué elección le toca a cada posición con los dos sistemas:

Figura 4. Elección media de los diez peores balances con el sistema de 2019 y con el 3-2-1. Cada barra recoge la mitad central de los sorteos. 200.000 sorteos simulados con las reglas oficiales.

Por primera vez, ser el peor sale menos a cuenta que ser el cuarto peor. Y entre el cuarto y el décimo ya no hay ninguna diferencia: perder un partido más no mejora en nada las opciones. Es lo que Silver había prometido: unas probabilidades planas, para que a nadie le compense ser malo.

Lo que se gana

El cambio ataca el tanking donde más rendía, en el fondo de la clasificación. Además, con 16 equipos y todas las elecciones en juego, más aficiones llegan a mayo con algo que esperar. Y las reglas de racha cierran la puerta a reconstrucciones de tres años a base de derrotas, como la de Philadelphia.

Lo que se pierde

El precio es más azar. Un equipo que es malo de verdad, sin hacer tanking, puede acabar eligiendo en el puesto 12 sin haber hecho nada para merecerlo. Algunos directivos ya lo dijeron cuando se presentó la propuesta: que los tres peores no tengan las mejores opciones no tiene sentido para ellos (Schiffer, 2026). Tampoco convence a todos que la liga decida quién está perdiendo a propósito: el tanking, como resume Sam Quinn en CBS, entra en la categoría de "lo sabes cuando lo ves" (Quinn, 2026). Y aparecen incentivos nuevos, sobre todo alrededor del play-in, que tratamos en el capítulo 5.

4. ¿Y si se hubiera aplicado antes?

El sistema 3-2-1 no se estrenará hasta mayo de 2027, pero sus reglas se pueden aplicar a los últimos cinco drafts. Hay dos formas de hacerlo. La primera es mirar qué elecciones reales no habrían estado permitidas, algo que no depende del azar. La segunda es repetir cada lotería de 2022 a 2026 con las bolas nuevas, no una vez, sino 10.000, y ver qué opciones habría tenido cada equipo.

Lo que no estaría permitido

El caso más citado es el de San Antonio. Los Spurs eligieron a Victor Wembanyama con el número 1 en 2023, a Stephon Castle con el 4 en 2024 y a Dylan Harper con el 2 en 2025: tres elecciones seguidas en el top 5. Con las reglas nuevas, la tercera no habría sido posible, y su elección habría bajado al sexto puesto (O'Connor, 2026). En los despachos ya la llaman la "regla Spurs".

Sin embargo, San Antonio no es el único. Si aplicamos la misma regla a la historia real, cuatro elecciones del top 5 entre 2023 y 2025 no habrían estado permitidas, y dos de ellas son las de los gemelos Thompson. Houston eligió segundo en 2021, tercero en 2022 y cuarto en 2023, cuando se llevó a Amen Thompson. Detroit eligió primero en 2021 y quinto en 2022, 2023 y 2024, con Ausar Thompson y Ron Holland en las dos últimas. Las dos elecciones de Detroit habrían quedado fuera, igual que la de Amen y la de Harper (NBA.com). La cuenta es sobre lo que pasó de verdad: con la regla en vigor, el orden de esos drafts habría sido otro desde el primer año.

Con nombre y cara, la lista impresiona más:

Figura 5. Elecciones propias en el top 5 entre 2021 y 2027. En blanco y negro, las que habría impedido la regla de los tres top 5 seguidos. Fotos: NBA.com.

La regla, además, ya tiene efectos sobre el próximo draft. Utah eligió quinto en 2025 y segundo en 2026, así que su elección de 2027 no podrá caer en el top 5, y esa elección es de Memphis, que la recibió en el traspaso de Jaren Jackson Jr. (O'Connor, 2026). No es casualidad que los Grizzlies fueran el único equipo que votó en contra. Y los Wizards, que ganaron este año, no podrán tener el número 1 en 2027.

10.000 sorteos por año

Para la segunda prueba, cada lotería se monta como lo haría el sistema nuevo: los diez equipos que no llegaron al play-in, los cuatro que perdieron en él como 9.º o 10.º y los dos que perdieron el partido entre 7.º y 8.º, con sus 37 bolas. Después se sortea 10.000 veces. Las reglas de racha se dejan fuera para no mezclar las dos pruebas.

El resultado más llamativo es quién ganó de verdad. Los cinco equipos que se llevaron el número 1 entre 2022 y 2026 habrían entrado al sorteo con solo un 5,4% de opciones. Orlando en 2022, San Antonio en 2023 y Washington en 2026 estaban entre los tres peores, así que habrían sido relegados. Atlanta en 2024 y Dallas en 2025 llegaban desde el play-in como 10.º de su conferencia. Ninguno habría estado entre los favoritos, los equipos del 4.º al 10.º peor balance, con un 8,1% cada uno.

Así quedan los cinco últimos ganadores, con las opciones que tenían y las que habrían tenido:

Figura 6. Opciones de ganar el n.º 1 que tenían los ganadores de 2022 a 2026, y las que habrían tenido con el 3-2-1.

El cambio es más visible en los extremos. San Antonio tenía un 14% de opciones de quedarse con Wembanyama en 2023, y con el 3-2-1 habría tenido un 5,4%, menos que los Dallas Mavericks, que habían terminado con 38 victorias. A los Mavericks de 2025 les habría pasado lo contrario: su 1,8% habría subido al 5,4%, el triple. Y el peor equipo de cada temporada, que con el sistema anterior nunca bajaba del quinto puesto, habría caído fuera del top 5 en siete de cada diez sorteos.

Las dos pruebas tienen un límite claro. Los equipos jugaron esas temporadas con los incentivos del sistema anterior. Con el 3-2-1, quizá no habrían terminado en las mismas posiciones, y ese es justamente el objetivo de la reforma.

5. Las grietas

Ninguna norma cierra todas las puertas, y el 3-2-1 tampoco. Quita el premio a los tres peores, pero deja otras posiciones de la clasificación en las que perder sigue saliendo a cuenta. Están lejos del fondo, en la zona del play-in, donde hay más equipos y llega menos atención.

Mejor ser 11.º que 10.º

La grieta más grande está en la frontera del play-in. Los equipos que lo juegan como 9.º o 10.º de su conferencia reciben dos bolas. Los que se quedan justo fuera, como 11.º o 12.º, reciben tres. Traducido a elecciones, el 10.º de la conferencia elige de media en el puesto 9,1, y el 11.º, en el 7,4. Sus opciones de acabar entre los cuatro primeros pasan del 22% al 32%.

La línea del play-in lo cambia todo:

Figura 7. Opciones de una elección del top 4 y elección media con el 3-2-1, según dónde termine el equipo en su conferencia.

A cambio, el play-in da una pequeña opción de llegar a los playoffs. Pequeña de verdad: de los 16 equipos que lo jugaron como 9.º o 10.º entre 2022 y 2025, solo tres pasaron (NBA.com). Para un equipo que sabe que no va a llegar lejos, caer del 10.º al 11.º en las últimas semanas es mejor negocio. Los economistas lo llaman efecto umbral: como la ayuda que se pierde por ganar un poco más, a veces quedarse justo por debajo de la línea sale más a cuenta que superarla.

¿Es realista? En los diez finales de temporada desde que el play-in es permanente, el 10.º y el 11.º de su conferencia terminaron separados por tres victorias o menos en tres ocasiones (NBA.com). Y ya hay un precedente de un equipo que intentó perder justo en esa franja. En 2023, los Dallas Mavericks terminaron 11.º del Oeste, a dos victorias del 10.º. La liga los multó con 750.000 dólares porque, en un partido decisivo ante Chicago, concluyó que habían intentado perder para quedarse su elección del draft (NBA Official, 2023). Aquella elección estaba protegida hasta el puesto 10, una protección que con las reglas nuevas sigue estando permitida.

Perder también da premio en el play-in

La segunda grieta está dentro del propio play-in. El partido entre 7.º y 8.º decide una plaza de playoffs, y el que lo pierde se lleva una bola y una segunda oportunidad de clasificarse. Es un premio pequeño, un 2,7% de opciones al número 1, pero ganar o perder ese partido decide una plaza. Jared Johnson, de RotoWire, apunta además lo contrario: a un 7.º o un 8.º le compensa más ser 9.º o 10.º en la lotería, y a un 5.º o 6.º, caer al play-in para tener al menos una bola (Johnson, 2026).

La grieta al revés

Hay una tercera frontera, y esta empuja en la dirección contraria. Entre el tercer y el cuarto peor balance hay una bola de diferencia: un 5,4% frente a un 8,1%. Por primera vez, a los equipos del fondo les interesa ganar para escapar del descenso. Los economistas tienen un nombre para lo que la NBA intenta corregir: riesgo moral. Si fracasar sale gratis, o incluso tiene premio, nadie se esfuerza en evitarlo. El sistema anterior funcionaba como un seguro que pagaba más cuanto peor ibas. El 3-2-1 le quita ese seguro precisamente al que más pierde, y eso puede devolver el sentido a partidos de abril entre equipos que, hasta ahora, competían por perder.

6. ¿Éxito o fracaso?

Mucha gente cree que la reforma haría la liga más competitiva. Los números dicen que sí, pero con matices. Donde el tanking más rendía, en el fondo de la clasificación, el 3-2-1 lo desactiva. Lo que no hace es eliminarlo: lo traslada a la frontera del play-in, una zona con más equipos y menos focos, donde perder un par de partidos puede valer una bola, y una bola, un jugador.

La NBA no ha ido hasta el final, pero le ha bastado con quitarle una bola al sorteo. Y se ha guardado la otra herramienta para los casos que las bolas no resuelvan: las sanciones, que será la parte más difícil de aplicar, porque obliga a la liga a decidir quién está perdiendo a propósito. Pero eso está por ver.

¿Qué podemos ver esta temporada?

Es pronto para sacar conclusiones, con la temporada recién empezada, aunque las primeras semanas dejan la sensación de una liga igualada, en la que casi todos los equipos tienen algo por lo que pelear. Hay señales que conviene vigilar a partir de febrero, cuando los equipos de abajo deciden qué hacer con el resto del año. Zach Kram, de ESPN, espera menos palizas al final de la temporada, una clasificación más apretada en la zona media y más jugadores reconocibles en pista en abril, en lugar de contratos de diez días (Kram, 2026). Todo eso se puede medir, y lo mediremos.

¿Y después de 2029?

El 3-2-1 nace con fecha de caducidad, y para 2030 la liga tendrá que volver a votar. Entre las alternativas que ya se discuten en los despachos, la que más suena son los créditos de draft: cada equipo recibiría una moneda propia para pujar por las elecciones, en lugar de un sorteo. Sería otro cambio de modelo, y un tema para otro día.

¿Éxito o fracaso?

Si el objetivo era que ser el peor dejara de ser una estrategia, el 3-2-1 lo consigue sobre el papel. Si el objetivo era que nadie tuviera un motivo para perder, todavía no. Hecha la ley, hecho el tanking: solo que ahora se juega en otra parte de la tabla.

TU TURNO. ¿Será un éxito o un fracaso?

Referencias

Aschburner, S. (2026, 4 de junio). NBA commissioner Adam Silver hails league's new Draft Lottery reform. NBA.com. https://www.nba.com/news/nba-commissioner-adam-silver-hails-leagues-new-draft-lottery-reform

Bontemps, T. (2026, 28 de mayo). Sources: NBA's BOG votes to expand lottery, addresses tanking problem. ESPN. https://www.espn.com/nba/story/_/id/48903380/sources-nba-bog-votes-expand-lottery-disincentivizes-tanking

Johnson, J. (2026, 24 de septiembre). NBA's new 3-2-1 draft lottery: What tanking rules mean for fantasy basketball. RotoWire, vía Yahoo Sports. https://sports.yahoo.com/articles/nbas-3-2-1-draft-092400155.html

Kaskey-Blomain, M. (2022, 20 de marzo). 76ers' Joel Embiid reveals he chose "The Process" nickname to spite NBA. CBS Sports. https://www.cbssports.com/nba/news/76ers-joel-embiid-reveals-he-chose-the-process-nickname-to-spite-nba-im-going-to-piss-some-people-off

Kram, Z. (2026, 6 de octubre). Predicting how new NBA lottery, anti-tanking rules will impact 2026-27 season. ESPN. https://www.espn.com/nba/story/_/id/50079138/nba-new-lottery-rules-tanking-predictions

NBA.com (2017, 28 de septiembre). NBA Board of Governors approves changes to Draft Lottery system. https://www.nba.com/news/nba-board-governors-approves-changes-draft-lottery-system

NBA.com (2026, 28 de mayo). NBA Board of Governors approves new Draft Lottery system to address tanking. https://www.nba.com/news/nba-board-governors-approve-new-draft-lottery-system

NBA Official (2023, 14 de abril). Dallas Mavericks fined $750,000. https://official.nba.com/dallas-mavericks-fined-750000/

NBA Official (2026, 12 de febrero). NBA fines Utah Jazz and Indiana Pacers. https://official.nba.com/nba-fines-utah-jazz-and-indiana-pacers/

O'Connor, K. (2026, 29 de mayo). The NBA's 3-2-1 lottery system is here. How will it impact future drafts? Yahoo Sports. https://sports.yahoo.com/nba/article/the-nbas-3-2-1-lottery-system-is-here-how-will-it-impact-future-drafts-175414282.html

Quinn, S. (2026, 28 de abril). NBA Draft Lottery reform 101: How does the league's "3-2-1" proposal work? CBS Sports. https://www.cbssports.com/nba/news/nba-new-draft-lottery-system-tanking/

Reynolds, T. (2026, 28 de mayo). A history of the NBA Draft Lottery and its changes over time. The Associated Press, vía NBA.com. https://www.nba.com/news/nba-draft-lottery-changes-over-the-years

Schiffer, A. (2026, 14 de mayo). Silver says he could further punish tanking teams in new lottery. Front Office Sports. https://frontofficesports.com/article/nba-tanking-lottery-silver/

Datos: NBA.com (clasificaciones de 1999-00 a 2025-26, resultados de todos los partidos, draft boards, play-in y fichas de jugador; consultados del 27 al 29 de octubre de 2026). Basketball-Reference (balances de los 76ers), https://www.basketball-reference.com/teams/PHI/. Probabilidades: simulación propia con las reglas de NBA.com (200.000 sorteos por sistema y 10.000 por lotería de 2022 a 2026) y cálculo exacto de las medias de cada grupo.