24 de octubre de 2026
En junio, los New York Knicks ganaron su primer anillo en 53 años, con Karl-Anthony Towns como una de sus piezas clave. Cuatro meses después, la renovación soñada por el pívot de origen dominicano parece lejos de cumplirse.
1. El precio del campeón
Towns cumple la tercera temporada de una extensión de jugador veterano designado de cuatro años y 220,4 millones de dólares, firmada con Minnesota en julio de 2022, dos años antes de su traspaso a Nueva York. Cobra 57,1 millones en 2026-27 y tiene una opción de jugador de 61 millones para 2027-28. En noviembre cumple 31 años.
Towns puede firmar una extensión de hasta cuatro años y 276 millones. La cifra sale de las reglas salariales de la liga. Un jugador con diez o más años de servicio puede cobrar hasta el 35% del tope salarial en el primer año de un contrato nuevo, con subidas anuales de hasta el 8%. Con el tope proyectado para 2027-28, de 176 millones, eso da un primer año de 61,6 millones y un total de 276 millones en cuatro años.
Sin embargo, la última oferta de los Knicks es de cuatro años y unos 200 millones, 76 millones por debajo del máximo (Charania, ESPN). Towns ha dicho que está dispuesto a aceptar un descuento, pero no de ese tamaño.
La distancia se ve aún más clara cuando miramos el salario por temporada:

Con unos 50 millones por temporada, la oferta no solo queda por debajo del máximo de Towns. Está 7 millones por debajo de lo que cobra ahora y 11 millones por debajo de su opción para la próxima temporada. Nueva York no le pide que renuncie a una parte de su máximo, sino que cobre incluso menos de lo que ya cobra.
Ese recorte llega después de un año de mucho sacrificio por parte de Towns. Se le pidió tirar menos, defender más, repartir juego desde el poste y hacer el trabajo sucio (Drafteados, 2026). Y cumplió: esta temporada pasada, el pívot neoyorquino promedió 13,8 tiros por partido, el mínimo de su carrera, y anotó 20,1 puntos, su cifra más baja desde su temporada de rookie. En los playoffs bajó a 9,8 tiros y 15,9 puntos, con un 68,4% de true shooting. Y ahora quiere que se le reconozca todo ese esfuerzo como es debido.

La opción de jugador disponible es, además, la principal baza de Towns. Para firmar una extensión durante la temporada tiene que renunciar a ella. Si no hay acuerdo, puede ejercerla sin más y costar a los Knicks 61 millones en 2027-28 de todos modos, y en Nueva York ni siquiera pueden estar seguros de que vaya a renunciar a una opción de ese tamaño. La sección 2 explica por qué los Knicks prefieren asumir ese riesgo antes que mejorar la oferta.
2. El segundo apron aprieta, pero no ahoga… todavía
El 9 de octubre, los Knicks anunciaron que "no negociarán extensiones de contrato hasta más adelante en la temporada" (Devine, 2026). La pausa afecta a los cuatro jugadores que están en posición para extender: Towns, Josh Hart, Miles McBride y Tyler Kolek.
La pausa tuvo una consecuencia concreta. Un jugador al que le quedan dos años de contrato solo puede añadir años antes de que empiece la temporada regular, en este caso hasta el 19 de octubre. Ese plazo pasó sin acuerdo, así que esta temporada ya no existe la vía de quedarse la opción y añadirle tres años. Sigue abierta la otra hasta el 30 de junio: renunciar a la opción a cambio de una extensión de cuatro años.
Para entender la posición de los Knicks, conviene ver dónde han terminado las dos últimas temporadas respecto al segundo apron.

Dos temporadas seguidas, Nueva York ha tenido una de las nóminas más altas de la liga y ha terminado a menos de 400.000 dólares del segundo apron. No es nuevo: en 2022-23, antes de que existiera el segundo apron, terminó a 3.429 dólares del impuesto de lujo, medido con el salario a efectos del impuesto. Quedarse ahí ha tenido un coste. Mitchell Robinson, su mejor protector del aro, se marchó este verano a Boston con un contrato de tres años y 47,4 millones.
Para 2027-28, los Knicks tienen comprometidos 226,7 millones, 9,3 millones por debajo del segundo apron proyectado de 236 millones, contando a Towns con su opción de 61 millones. Un contrato nuevo de unos 50 millones por temporada, junto con renunciar a la opción de equipo de 5,4 millones de Pacôme Dadiet, los dejaría unos 25,8 millones por debajo de la línea (Marks, ESPN). No todos lo ven igual: Brian Windhorst sostiene que, para mantener el equipo bajo el segundo apron, Towns "no puede cobrar 61 millones el año que viene" (Acedera, 2026). La diferencia probablemente está en qué contratos se tienen en cuenta, ya que gran parte de la situación depende de contratos que aún no están activos pero pueden firmarse a lo largo de la temporada (como las renovaciones de Hart o McBride).
Aunque el escenario más difícil de gestionar llega un año después. Jalen Brunson podrá extender su contrato el próximo julio. Con más de diez años de carrera, tiene derecho al 35% del tope, lo que elevaría su salario de 43,3 a unos 64,7 millones en 2028-29. Ese gran salto del MVP de las finales tiene una historia detrás. Si nos remontamos a julio de 2024, Brunson firmó una extensión de cuatro años y 156,5 millones, lo que supuso renunciar a 37,1 millones de dólares reales en sus tres primeras temporadas y dejar sobre la mesa hasta 113 millones potenciales si hubiera esperado a la agencia libre. Eso le permitirá volver al mercado en 2028 con derecho al 35% del tope salarial de los Knicks. El descuento de 2024 es, precisamente, lo que hace que ahora le toque cobrar.
Ese mismo año, OG Anunoby cobrará 48,4 millones y Mikal Bridges, 38,8.

Con un segundo apron proyectado de 248,3 millones, esos tres contratos y los suplentes que ya tienen contrato dejan unos 82 millones para Towns, Hart y al menos otras seis plazas. Si Hart renueva por unos 20 millones y el resto de plazas se cubre con el salario mínimo, quedan unos 46 millones para Towns. Con los mismos supuestos, incluso la oferta de los propios Knicks, repartida a partes iguales en 50 millones por temporada, dejaría al equipo unos 4 millones por encima del segundo apron en 2028-29.

Por eso la cifra de los Knicks está donde está, y por eso la propuesta de Bobby Marks, analista de ESPN, baja todavía más en el año decisivo. Marks plantea que Towns cobre sus 61 millones íntegros la próxima temporada y después firme cuatro años más por unos 180 millones, empezando en 40 millones en 2028-29. Es decir, más dinero cuando cabe y menos cuando aprieta. Él mismo reconoce lo incómodo de la alternativa: "Me pongo nervioso cuando miro la edad y estoy pagando a un jugador 65 o 66 millones con 33 o 34 años" (Marks, ESPN).
Nada de esto sería vinculante sin James Dolan. Tras el título, el propietario de los Knicks dijo que no podía "firmar un cheque que entre en el segundo apron" (Nacion, 2026). Con esa línea, si los jugadores no aceptan recortes, el quinteto titular de los Knicks "no va a seguir junto. Es así" (Windhorst, ESPN).
3. El espejo de Detroit
Una semana antes de que los Knicks pararan las negociaciones, Detroit cerró un acuerdo parecido con Jalen Duren. Como jugador del tercer quinteto All-NBA, el pívot podía aspirar a cinco años y 287 millones, pero los Pistons empezaron el verano muy lejos de esa cifra: le ofrecieron entre 170 y 190 millones, con una cláusula sobre su peso incluida (NBA.com, 2026). A unas dos horas de que venciera el plazo, la noche del 1 de octubre, aceptó cinco años y 200 millones, totalmente garantizados, sin opciones y sin la cláusula del peso. Las dos ofertas equivalen a cerca del 70% del máximo de cada jugador, pero ahí acaba el parecido. Los 200 millones de Duren cubren de los 23 a los 27 años, pesan cada vez menos sobre el tope, del 24% al 21%, y llegan a un equipo que terminó la temporada pasada por debajo de los dos aprons. Los de Towns cubrirían de los 32 a los 35 años y coincidirían con el próximo contrato de Brunson. La misma cifra le compra tiempo a Detroit. En Nueva York, les obliga a hacer maniobras financieras para que entre.
4. ¿Quién mueve ficha?
A 24 de octubre, y con la temporada ya en marcha, el desenlace sigue abierto, y no porque alguna de las partes se niegue a ceder. Towns ha dicho que aceptará menos que el máximo, y a los Knicks se les han presentado estructuras que los mantienen por debajo del segundo apron la próxima temporada. Lo que complica el acuerdo es todo lo que lo rodea: las extensiones de Hart y McBride ahora, las de Brunson y Anunoby el próximo verano, y un límite que aprieta en 2028-29, no esta temporada.
Lo que cuesta cada acuerdo ya está en la figura 4. Queda la ruptura: un traspaso o su salida como agente libre liberarían hasta 46 millones en 2028-29, antes de contar el salario que llegara a cambio.
Hay un punto medio, y tiene una forma concreta. En la propuesta de Marks, Towns ejerce su opción y cobra 61 millones la próxima temporada, el año en que los Knicks todavía tienen margen. El verano siguiente firma cuatro años más, de 40 millones en 2028-29 a unos 49,8 en 2031-32: unos 180 millones nuevos y cerca de 240 en cinco temporadas. El dinero se concentra donde cabe y baja justo cuando el contrato de Brunson se dispara. El coste para Towns también es concreto: pasar de 61 a 40 millones con 33 años y comprometerse hasta los 36.
¿Qué deberían hacer los Knicks?
Planificar para 2028-29, no para la próxima temporada. Con los supuestos de este análisis, cualquier contrato que deje a Towns por debajo de unos 45 millones en 2028-29 mantiene al equipo bajo la línea. El margen de 2027-28 sirve para pagar más ahora a cambio de pagar menos después. La otra variable es Hart: cada millón que cobre en 2028-29 es un millón menos para Towns. En Drafteados lo llaman mentalidad ganadora: pensar en el equipo de los próximos cinco años, no en premiar el anillo.
¿Qué debería hacer Towns?
Brunson ya demostró que aceptar menos puede ser una inversión: cedió dinero en 2024 y vuelve a cobrar en 2028. Pero Brunson tenía 27 años cuando lo hizo, y Towns tendrá 33 cuando su salario baje. Además, puede que Towns sienta que ya está cediendo: acepta cobrar "decenas de millones" menos que el máximo (Charania, ESPN), y lo que pediría, según lo que se comenta, son entre 225 y 240 millones en cuatro años (Siegel, 2026). Si los Knicks no pasan de 200, la distancia real es de 25 a 40 millones, no de 76. Su mejor baza es la opción: ejercerla le garantiza 61 millones y le deja negociar el próximo verano una extensión de cuatro años.
¿Qué es lo más probable?
No hay una única salida. Las cuentas dependen de contratos que aún no existen: las renovaciones de Hart, McBride y Kolek, y las extensiones de Anunoby y Brunson. Cada combinación cambia el margen que queda para Towns. La propuesta de Marks es una de esas combinaciones, no la solución, y de los tres escenarios que modela este análisis es la única que se queda bajo la línea. Lo que sí apuntan las cifras es al calendario: el momento natural para cerrar el acuerdo es el próximo verano, cuando Towns pueda ejercer su opción y extender cuatro años. Si ninguna de las partes cede, el traspaso deja de ser una hipótesis: llegar a febrero sin acuerdo obligaría a los Knicks a plantearse traspasarlo antes del cierre de mercado para no arriesgarse a perderlo sin nada a cambio.
TU TURNO. ¿Máximo, punto medio o ruptura? Sabiendo lo que cuesta cada respuesta en 2028-29, ¿qué le ofrecerías a Towns?